Cosmética y Belleza ayer y hoy. El valor de esquilar al rebaño.

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La exposición del MNAT nos demuestra que la importancia otorgada al físico no es nada nuevo. Nos explica la relación entre belleza y cosmética en la Antigüedad, a través de los objetos que la representan. Cómo esa relación se gestó en el mundo de la magia y la espiritualidad, del deporte y la medicina, para ir adquiriendo, poco a poco, un carácter más estético. Cómo, superado el paréntesis de la Edad Media con la influencia del cristianismo, continuó su camino convirtiéndose en el potente pilar económico que es hoy.
La exposición se centra en las sociedades griega y, sobre todo, romana aunque también hay alguna mención a Egipto o a épocas más modernas. El paralelismo con el presente nos toca hacerlo a nosotros y la verdad es que no es nada complicado.
La higiene; el cuidado del cuerpo, del cabello, de las uñas; el maquillaje; los perfumes, aceites, joyas, espejos. Formas, olores y colores seleccionados. Peinados, tono de piel, de cabello. La depilación y la lucha contra las canas y la calvicie. El culto al cuerpo y a la imagen. Etiquetas que nos definen y nos sitúan en un lugar u otro; estatus… Una vez más nos damos cuenta de que no nos hemos inventado nada que no existiera hace ya más de dos mil años. No hemos cambiado mucho.

¿Qué es la belleza, en su faceta más superficial, y cómo adaptamos nuestro físico a sus imposiciones?

Embadurnar el cuerpo con potingues para oler, saber y sentir mejor. Aplicar productos para parecer más jóvenes, más apetecibles, más ricos. Decoraciones para el cuerpo, el rostro, el pelo. Metamorfosear nuestro aspecto para someternos a unas normas de presentación que nos identifican con una comunidad y nos inyectan seguridad. Una seguridad asentada sobre la paradoja de hacernos sentir únicos a pesar de ser uno más del ejército de ovejas que se dirige en formación hacia donde ordene el oficial; el pastor. La unicidad de seguir las pautas de unos cánones preestablecidos. Los cánones varían, la confusión es la misma.
Esa es la verdadera paradoja: la falsa seguridad. Una mano cálida que nos coge en la oscuridad y nos conduce, ahorrándonos el miedo y el desconcierto de andar perdidos. Vacíos llenos de aire.
La necesidad de generarnos necesidades. La industria de la belleza.
La Belleza en mayúsculas es la gran pregunta. La gran aspiración. Musa y condena. La cosmética es la aplicación del concepto de belleza en su acepción más superflua o material/física. Es la pretensión de definir qué temperatura, qué color, qué sabor, qué aspecto tiene la belleza. Es la pretensión de delimitar. De controlar. Y nosotros, fiel rebaño domesticado, nos dejamos manejar. Por miedo a que nos esquilen y salga a relucir aquello que llevamos dentro.

“Històries de tocador. Cosmètica i bellesa a l’antiguitat”
Del 10 de abril al 28 de septiembre
Museu Nacional Arqueològic de Tarragona
http://www.mnat.cat/
Plaza del Rei, 5. Tarragona


Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat l’abril del 2014. Pàg. 13 Anar-hi