CAPRICHOS Y DESASTRES

Goya. Caprichos y desastres de la guerra

Crónica de una verdad que produce monstruos

Ya están en Tarragona los famosos grabados de Goya que nos muestran “Los caprichos” y “Los desastres de la guerra”.

El circo de los horrores ha abierto sus puertas para representar uno a uno sus números más antiguos. Aquellos horrores capitales cuya brutal sinceridad solo puede ser asimilada mediante la lucidez que proporciona la locura.

Escena tras escena crece la certeza que las madres cuyo seno alimentó esa agitación creadora, no fueron las nuevas ideas que corrían por Europa, sino las viejas lobas. Serenas. Con la certeza de quien se sabe presente en lo más profundo de la condición humana. Ellas son la semilla engendrada en lo mas oscuro del ser. Vientre apocalíptico. Raíces milenarias. Principio y fin.

Nos encontramos, por tanto, ante un visionario, cuya sordera permitió mirar fijamente a los ojos de esas lobas y ver lo que sus dilatadas pupilas proyectaban. El gran film de la muerte de la razón. Esa razón cuyo sueño produce monstruos.

Monstruos que revolotean sobre nuestras cabezas cual cometas encadenados a nuestros tobillos, cuya silueta nos cubre la luz sumiéndonos en la sombra. Un ácido claroscuro que a medida va incidiendo, va cavando su propia suerte, y cuyas rebabas serán devoradas por un Saturno que, como todo dios, tan sólo existe en el imaginario humano.

En todos los sentidos nos encontramos ante una oreja visionaria cuya mano no hay santo fanatismo que la calle.

¿Retrato de una época? Retrato de un Verdad intemporal. Crónica de una Verdad tan viva como muertes carga en su espalda. Verdad presente en los Caprichos más deseados. En los rostros desencajados, animalizados, que reflejan la miseria más humana del ser. En la hipócrita moderación que esconde, ante un plato de carne cocinada comida con cuchillo y tenedor, las ansias de engullir carne cruda con manos, uñas y dientes. Verdad que desnuda el moral cuerpo para mostrar sus verdaderas carnes, esas que tanto pluma como espada intentaban cubrir.

Verdad presente en los Desastres tejidos por esas pacientes hiladoras, cuyas huesudas manos trabajan sin cesar mientras esbozan una desdentada sonrisa ante la seguridad de la infalibilidad de la rueca del destino.
Un destino tan destructor como una ola que a su paso solo deja pedazos de escepticismo. Pero un destino tan convencido del suicidio del ser que le permite dudar ante la tranquilizadora posibilidad de la resurrección de esa Verdad una vez muerta.

No dejéis de cavar en la humedad de la razón.
“Enterrar y callar”, sin parar. Sin pensar. Sin escuchar ni ver lo que el sentir, del cual no podemos escapar, nos susurra a arañazos.

El entierro de la Verdad.

¿Resucitará?


Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 26.03.2011. Pàg. 12. Veure

En motiu de l’exposició “Goya. Grabados: Caprichos y Desastres” al Palau de Congressos de Tarragona

EL FINO HILO ROJO

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El fino hilo rojo, tibio, va abriéndose camino, calmo, sin prisa.
Yo lo miro inmóvil.
Aturdida.
Cierro los ojos e intento concentrarme.

Oscuridad.

Siento la dureza del asfalto sobre el que yace mi cuerpo.

Me concentro más y más.

Un punto de luz situado en mi vientre empieza a crecer con dulce intensidad, es un calor reconfortante. Mis músculos se relajan y poco a poco noto como todo mi ser se lanza al vacío. Hacia un espacio creado por acumulaciones de tiempo en suspensión.

Cojo aire y me sumerjo. La inmensidad marina me rodea y danza a mi alrededor tentadora. Desde dentro la intermitente luz del sol destella entre las olas al ritmo del tambor que surge de lo más profundo del arenoso subsuelo. Me llama, me atrapa; nunca me alcanza. Pero lo hará.

Oscuridad.

Elefantes, he visto elefantes. He viajado en sus poderosas patas de palmera. Me regocijo entre el polvoriento remolino de materia que se alza ante su paso, dedicándoles el respeto que se merecen, con la más elegante reverencia.

He volado encima del más fiero dragón. Disfrutando de lo incontrolable de su vaivén. He perdido las riendas.

Divago.

La guitarra vibraba con toda su fuerza mientras entendía que nunca más se volvería a repetir esa sensación. Que nunca más sangraría de placer ante tanta sinceridad.
Verdad dolorosa.

He abierto las compuertas selladas con hierro forjado para conocer su más preciado secreto. Ese que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, ofreciéndose en sacrificio. Ese conocimiento ha sido mi más preciado material creativo. Ahora, alzado contra mi, es mi más letal destructor.

Se ha acabado el juego. Las fichas desaparecen y los puntos del dado se diluyen hasta su completa desaparición.

Me extingo.

Siento que un enorme meteorito cae sobre mi y las llamas abrasan mis sueños. Cómo en un pequeño teatro cerca de la chimenea, una a una van desfilando las reveladoras historias que mi inconsciente me tenía preparadas.

¡Arrancad el cartel de “Se busca”! Ya no volveré. No quiero palabras bonitas, ni más sal. Quiero que apaguéis la luz y me dejéis dormir. Que salgáis al exterior y respiréis con todos los sentidos. Que gritéis bien fuerte y sintáis que estáis vivos.

Me hubiera gustado gritar aquel día. Si hubiera podido quizás todo hubiese sido diferente. Quizás le hubiera construido la casita de madera que me pidió, me hubiera bañado en ese río, hubiera parado ese autobús y hubiera pensado que valía la pena.
Por lo menos intentarlo.

Quizás hubiera resucitado esa mochila y comprado aquel billete, hubiera escrito ese libro, hubiera estado más rato, le hubiera dicho que me había enamorado.

Quizás le hubiera llamado, perdonado, abrazado.

Quizás hubiera sido capaz de neutralizar todo ese miedo que me paralizaba. Esa corriente eléctrica que avanzaba hacia todos los rincones de mi interior para ordenarles silencio.

Quizás.

¿Cómo hubiera sido todo si no hubiese subido a esa cornisa?

Si no hubiera desafiado el intenso vacío convertido en mi constante compañero de viaje.

Si no hubiera saltado.


Relat escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 26.03.2011. Pàg. 2. Veure

Imatge: Alexandre Ayxendri

 

REFLEXIONES DE UN SUEÑO DE ESTACIÓN

Recuerda tu promesa, esther canals piñol

«Hoy me he despertado contento porque he viajado en sueños. Abrí los ojos y vi una niña escribiendo con pluma de oca, más allá un niño encapuchado dibujaba con aerosol. Me acerqué, curioso.
Las partículas gaseosas entraron en contacto con la superficie del muro, creando, como por arte de magia, un puente tridimensional hacia un mundo de fábula.
De repente cruzarlo se convirtió en mi único deseo, así que me dirigí a la estación de autobuses con la intención de coger el primero que me condujera al otro lado.

Gente que va, gente que viene, gente que pasa, gente que corre. Historias que se mueven al ritmo de de los apresurados pasos que configuran su existencia. Mochilas cargadas de desenfocado futuro; maletines repletos de obligaciones; bolsas llenas de cotidiana necesidad; maletas de anhelos comprimidos…
Gente que espera. Hay quien parece que lo haga eternamente.
La espera como tránsito. Como búsqueda. Como eterno devenir.
Historias de ilusión, prisa, presión.
Reencuentros, despedidas. Historias escritas con el drama de lo real.

Me encontraba sumido en este intermitente claroscuro, cuando el resonar de unos tacones retumbó en mis oídos y dirigió mi consciencia despertándola de su abstracción. Allí estaba. El gran elefante (léase primer autobús de la historia) se acercaba, ruidoso. Al llegar a su escalonada posición, escupió toda aquella masa de pasajeros que contenía en sus entrañas. Subí, tomé posición, reposé la mejilla sobre mi mano, cerré los ojos y me relajé.

El mismo muro que las manos del encapuchado habían teñido con aerosol ahora me susurraba un cuento al oído. Un cuento que trataba del sueño de un niño que quería ser mayor para viajar de verdad. Mientras tanto conducía el timón de una nave espacial a lomos de un peluche alado. Junto con su amigo, el elefante, vivían mil aventuras: sobrevolaban mares transitados por barcos de papel; jugaban a ser pilotos, maquinistas, marineros; conocían princesas dentro de laberintos de cristal y descubrían el secreto que una caja de música contenía en su interior.

Un sueño es una tregua a lo rígido de la realidad, pensé. En él, las alas de la imaginación se abren ayudándonos a emprender el vuelo hacia un mundo fantástico que nos zarandea los sentidos y en el que se nos permite hablar sin mover los labios. Un volátil rompecabezas de conexiones imaginativas en donde la nada toma una especie de consistencia mágica. Esa era la historia de una historia. De miles. El sueño de un sueño de estación. Una historia que empieza y acaba constantemente. Una historia que nos acompaña y que nos invita a soñar historias.

De repente, abrí los ojos y miré a mi vacío alrededor. Bajé aturdido plantándome delante de todas esas formas ingenuas en suspensión y me encontré con un elefante, encajado en una casa, que sostenía un paraguas con la trompa. Esa era una fábula de muro. Valiente. Expuesta a la intemperie. Sin esconder las huellas que el tiempo surca en su piel, porque forman parte de su identidad. Bajé la mirada y me alejé. Quizás, sólo ha sido un sueño.»

Recuerda tu promesa, esther canals piñol

Desde el pasado diciembre, las andanas inferiores de la estación de autobuses de Tarragona se han convertido en un espacio de onírica belleza gestado por el brillante enlace entre literatura y arte urbano. Estació Creativa, de Künstainer, activa, de nuevo, los sentidos, esta vez proponiendo un viaje al mundo de los sueños, a través de la pluma de Joana Abrines y del aerosol de Mëgan (Justo Heras). Al pasar por la estación de autobuses, no olvides volverte hacia el muro, cerrar los ojos y, como cuando eras un niño, besarte la mano, y gestar la promesa que deberás recordar para siempre.
Todo aquel interesado en leer el cuento, está disponible la versión pdf en caldodecultivo.com.


 

Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 26.02.2011

En motiu del projecte Estació Creactiva

¡PASAJEROS AL TREN!

Un convoy de cartón cargado de recuerdos ha estacionado en el Palau

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El pasado martes 25 de enero se inauguró “En Capses de sabates. Històries domèstiques dels tarragonins“. Esta exposición, comisariada por Sílvia Iturria, forma parte de un proyecto más amplio, constituido por un trabajo de investigación sobre fotografía doméstica, llevado a cabo por Francesc Perramon, y por la creación de un fondo fotográfico que se incluirá en el Archivo Municipal (futuro Centro de la Imagen de Tarragona).

¡La cosa va de cajas! De cajas y de fotografías anteriores a 1990. Cajas metálicas; que contengan productos de consumo varios como galletas, botellas de cava, Cola Cao, especias; pero sobre todo, de cartón. Cajas de zapatos. Estos recipientes fueron escogidos para proteger en su seno, aquellos fragmentos de vida (¿o de muerte?) extirpados de tiempos que ya nunca volverán.

Ante la llamada, los tarraconenses abrieron sus cajas, desempolvaron temblorosos recuerdos y se dispusieron a narrar las historias que construyen el sentido de cada una de las fotografías que las integran. Imágenes acostumbradas a una existencia de íntima oscuridad, salen a la luz para perfilar retazos de identidad compartida.

Por lo tanto, uno de los principales retos que supone la exposición es la convivencia entre la esfera privada y la pública. En la privada no importa la huella del fotógrafo, sino la del sujeto que aparece. No importa el carácter estético y técnico de la imagen, sino el relato que acuna. La pública orbita alrededor de un campo magnético de consumo popular, en el que el protagonista se convierte en un anónimo con el que quien más y quien menos se puede sentir identificado. Cientos de ojos son los que tejen esta red vital. Acontecimientos estereotipados convertidos en iconos con los que punzar en la memoria del visitante.

Instantáneas que conforman un mosaico de voces cuyo grito o susurro viaja en forma de eco un poco más allá de los oídos, a un lugar al que se accede con los ojos cerrados. A ese lugar les llevará el tren de los recuerdos, formado por cajas de zapatos a modo de vagones, que circula sobre el raíl del paso del tiempo.
Un trayecto que recorrerá sobremesas familiares, cumpleaños, bodas, toros, comidas en la parcela, juegos en la terraza y en el pasillo de casa, visitas a los Reyes Magos de Oriente, comuniones, carnavales… Un trayecto con parada obligatoria en cada uno de los puntos de moda de la ciudad; el Balcón del Mediterráneo, las Murallas, la plaza Imperial Tárraco, la Playa, la Rambla… A través de las ventanas de este tren veremos gafas gigantes con cristales ahumados, pantalones de campana, minifaldas, plataformas, cruces de madera, Carbonicas Tárraco, paredes empapeladas, porrones, la buñolería Selvenca…

A todos estos lugares se llega, recorriendo momento a momento, con la ayuda de un legado documental y emocional que todos y cada uno de los que se sienten parte de un lugar han ayudado a forjar.

Señoras, señores prepárense para sonreír, divertirse, entristecerse, forzar la memoria, contar historias, sorprenderse de cómo han cambiado las cosas, de lo grandes que nos hemos hecho y de lo jóvenes e inocentes que fuimos. Prepárense para emprender un viaje al abismo de la inmortalidad…

¡Pasajeros al tren!


Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 29.01.2011

En motiu de l’exposició de “En Capses de Sabates. Històries domèstiques dels tarragonins” al Palau de Congressos de Tarragona.

Imatge: Esther Canals

Més info del projecte “en Capses de Sabates”.

HOMENAJE A RAFAEL SANZ LOBATO

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Rafael Sanz Lobato, nacido en Sevilla (1932) pero madrileño de adopción. Miembro del grupo “La Colmena”, considerado el ala progresista dentro de la “Real Sociedad Fotográfica”, y marginado de los círculos oficiales de la fotografía, entre ellos la “Escuela de Madrid”.
Sanz Lobato pertenece al grupo de fotógrafos que dinamitaron el estudio fotográfico de la gran ciudad para tomarle el pulso a la España rural, retratando ese otro país pobre y oculto, que algunos se empeñaban en ignorar.
La Fundació Fòrum, por lo tanto, rinde un homenaje al fotógrafo español considerado pionero del reportage humanista, presentando una exposición que reúne gran variedad de su trabajo: series de tradiciones, lugares y gentes de distintos pueblos de España; bodegones; paisajes y retratos.
La sinuosa senda marcada en tiza que Sanz Lobato trazó por la intrahistoria acuñada por Unamuno, fue seguida por otros que dejaron su propia huella. Es el caso de Cristina Garcia Rodero, cuyo trabajo también plasmó el fervor religioso de las procesiones de Semana Santa, en Bercianos de Aliste, Zamora.

Un ejército de cofrades que recorre el camino del Calvario, bajo un cielo apocalíptico que remite directamente al Greco, ataviados con blancas mortajas; capas pardas; capirotes; cruces; antorchas…una extensa colección de símbolos empapados de austeridad y devoción.
La Caballada de Atienza, en Guadalajara; las fiestas de San Juan, en Soria; el Auto Sacramental de Camuñas, Toledo; el barrio viejo de Génova…
Tanto en las series de las tradiciones de diferentes lugares como en el retrato de sus gentes, Sanz Lobato alumbra disparo tras disparo, fragmentos en penumbra de un país. Nos muestra niños y no tan niños llenos de mocos y de moscas. Rostros arrugados con labios prietos. Nos traslada a un tiempo no regido por el reloj sino por el sol. Nos hace pasar por calles donde huele a leña; casas con paredes desconchadas en las que el pan sabe a pan y el vino, que se bebe en vaso bajo, es la sangre de Cristo. Lugares donde las cruces regentan sobre las cabezas y alimentan inquietudes. Donde las manos son huesudas, ásperas y entre sus grietas se cuela la tierra que las vio nacer y les da de comer.

La exposición es el resultado de un trabajo forjado en los raíles, las ruedas y los pasos dados por un camino polvoriento. Un viaje por la España rural, cristiana, tosca.
Sanz Lobato documenta una época; habla de la vida en la España de antaño. De un antaño casi olvidado aunque menos remoto de lo que sentimos los que nunca lo hemos vivido. De un antaño como debe ser, en blanco y negro, en piedra, en procesiones que se resisten a perderse en los recónditos rincones de la memoria.
Pero sobre todo habla del ser humano. De lo que es, de cómo es, reflexionando acerca de lo que reza, celebra y teme.

El retrato de amigos y compañeros de profesión como Alberto García-Alix, Chema Madoz o Perejaume, entre otros, implica un guiño a la esencia de la Fotografía. Ya no es sólo mirar al que mira, sino verlo. Captar aquello más sincero de la persona que está delante.

Su autoretrato cierra el círculo dibujado en la exposición. Y lo hace con un juego de miradas que culmina con la que se establece entre la nuestra propia y la del objetivo de su cámara.


Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 25.12.2010. Pàg. 13. Veure

En motiu de l’exposició de Rafael Sanz Lobato a la Fundació Fòrum de Tarragona.

Imatge: Esther Canals

HABÍA UNA VEZ…

Tanit Plana reflexiona sobre el universo que se esconde debajo del vestido de novia

"Montserrat"_Tanit Plana

Había una vez una potente e influyente Industria Cultural (desde Cenicienta a Pretty Woman), que planteaba un universo en el que las mujeres eran princesas, y debían esperar que el amor apareciera en sus vidas como por arte de magia y, así, un príncipe azul subido en su blanco corcel, las rescatara de una vida condenada a la soltería y, por tanto, a la soledad, para hacerlas felices por siempre jamás. Amén.

¿Qué mujer de su tiempo se cree ya este cuento chino? Seguramente muchas lo negarán con toda su fuerza alegando que esto forma parte de un pasado tradicional y retrógrado. De pequeña, y no tan pequeña, Tanit Plana se creyó todo el cuento de la María Salamiento que se fue a casar con un príncipe que trajo el viento. Era fruto de su tiempo: una romántica que creía que el destino le traería al amor de su vida, con el que comería perdices por siempre jamás. Poco a poco se dio cuenta que ni la vida es cuento, aunque los sueños sueños son, ni que el amor es para siempre.

Como mujer, entonces, Tanit Plana se ha planteado esta cuestión. Partiendo de la negación, ha reconocido el peso que, muchos de los estereotipos que revolotean sobre el imaginario femenino, tienen en nuestra actitud real y diaria. Cómo artista (enviada especial en zonas de conflicto emocional, como ella misma se define), ha dinamitado (léase multiplicar en pequeñas partes) la idea de la novia y todo lo que representa. Y lo ha hecho a través de la óptica de la contradicción desde la cual muchas mujeres no creen en el príncipe azul, pero siempre hay algo que falla; muchas no creen en el final feliz, pero esperan que las cosas siempre vayan bien; muchas odian el romanticismo cursi, pero siempre agradecen los detalles y las atenciones…

De todo esto y mucho más nació “Per sempre”, proyecto que vio la luz expositiva el 2005 en Valls, que el 1 de diciembre se inaugurará en el Caixa Fòrum de Tarragona, y que continuará en los otros centros de Lérida y Palma de Mallorca.

“Per sempre” es un proyecto que utiliza el vestido de novia como potente icono en el que se depositan esperanzas y miedos, expectativas de futuro, y sobre el que se construye un universo femenino en torno al cual giran los conceptos del amor en pareja, el matrimonio, la familia…

Hay una mirada colectiva, materializada en la convocatoria “Et vols casar amb mi”, donde la artista reunió en Tarragona a un centenar de mujeres vestidas de boda. En un ambiente jovial y festivo las novias realizaron un recorrido en el que se desperdiciaron ciertos estereotipos y se potenciaron otros. Algunas de las presentes nunca se habían casado, e incluso algunas declararon que no creían en el matrimonio, pero les hacía ilusión ponerse el vestido. Fuera cual fuera la trayectoria vital y los motivos por los cuales participaron, esas mujeres estaban unidas por una Ilusión, creada desde la Industria Cultural i los medios de comunicación.

Lo más interesante de todo esto es el fenómeno que se produce, muy bien descrito por la curadora de la exposición Célia del Diego, que nos indica que, a pesar de ser cada vez más conscientes de las alternativas, no se produce una erosión de esta creación, sino más bien su exaltación por parte del sector femenino, quien se siente fascinado por el placer que le producen estas fábulas.

Porque en este universo todo son matices, Plana trabaja desde la intimidad de las historias personales. En la mirada individual contacta con diferentes colectivos de mujeres, y les hace volver a poner el vestido de novia. Este gesto les permite encontrarse con unas costuras antiguas, físicas y mentales, y significa recorrer de nuevo el camino ya andado. Este gesto implica un estallido emocional que roza la catarsis.

“Per sempre”, es pura poesía, pura historia, pura dinamita. Recoge aquello más interesante, y complejo a la vez, del alma femenina, aquello que reside en sus contradicciones, aquello que todas las mujeres saben sin estar seguras de saber porqué.


 Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 26.11.2010. Pàg.13. Veure

En motiu de l’exposició “Per sempre” de Tanit Plana al Caixa Fòrum de Tarragona

Imatge: “Montserrat” Tanit Plana

http://www.latanit.com/

 

EL MUNDO FLOTANTE DE HONEY KILL

La joven artista presenta un trabajo inspirado en el arte japonés del Ukiyo–e.

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Olga Ruiz Tortosa nació en Tarragona el 1983. Estudió magisterio de lenguas extranjeras, pero su verdadera pasión era dibujar y pintar. Un día del año 2002 se lanzó a plasmar esa pasión sobre muro y con aerosoles. Ese fue el nacimiento de Honey Kill, nombre en honor a Honey Bunny de Pulp Fiction, una de las pocas graffiteras de la ciudad.

Actualmente podemos ver en el marco de la tercera edición del certamen de arte urbano, Display, su trabajo Ukiyo-e, nombre que literalmente significa “mundo flotante” y que hace referencia a un género del arte japonés que representa, a través de xilografías, la forma de vida de la sociedad burguesa en Japón a partir del siglo XVII.

Este proyecto parte de una profunda admiración por el arte japonés, el origen de la cual se sitúa en el viaje que Honey realizó a Tokio el 2007, que representó un punto de inflexión clarísimo en su trayectoria artística.

Coherencia y refinamiento. Estos son los parámetros más venerados por la artista y los que más peso han tenido en su nueva manera de entender la pintura mural; desde el tratamiento del color partiendo de unas combinaciones muy ordenadas y armoniosas, hasta la sobriedad de la composición. En este sentido, tres serían los cambios más evidentes en su estilo, esos que reflejan los frutos de sus investigaciones: la utilización de los tonos pastel, la realización de un trazo más cuidado y la valoración de las composiciones mínimas.

Ukiyo-e es un trabajo que realiza una reflexión alrededor de la pregunta “¿hacia dónde fluye nuestro mundo?”, que Honey Kill se estubo haciendo durante un período de su vida calificado por ella misma como «una etapa pesimista en la que aborrecía el ser humano y su especie».
Partiendo de esta reflexión el discurso conceptual tiene como base la degeneración de los valores, fruto de una sociedad acomodada en el sofá del materialismo, que se dirige hacia el abismo de la superficialidad.
De esta manera Honey dibuja su particular “Ukiyo-e occidental”, para ello se sirve de un eje cartesiano en el que se unen la estética japonesa, y los estereotipos que reflejan un modelo de vida ideal basado en el placer, en el plano formal y la decadencia de la sociedad occidental en el plano conceptual.

Cuando a Honey le preguntan por qué escogió el aerosol como técnica de trabajo ella responde que no es sólo por la libertad que le aporta, sino porque responde a un estilo de expresión artística que va mucho más allá del graffiti en concreto, para situarse en el mundo de la pintura sobre muro en general.

«Trabajar al aire libre me aporta vitalidad ya que me permite interactuar de una manera muy directa con el espacio que me rodea, por ejemplo incorporando el entorno dentro de la misma obra».

Es un ejercicio de inclusión, de tolerancia, de acción en el espacio público y para el espacio público.

«Es cómo un regalo que quiero hacer al lugar donde está situado un muro que es de todos, es como ponder mi granito de arena en un algo que pertenece a todos».

Es socializar el arte, la comunicación y la expresión de las ideas.


 Article escrit per Encuentros, suplement cultural. Publicat el 29.05.2010

En motiu de la intervenció de Honey al projecte Display, mostra d’art urbà

(Imatges de la intervenció)

http://www.honeykill.com/

Imatge: Esther Canals